La casa en el árbol (Luis Calderón)
La casa en el árbol (Luis Calderón)

Hay algo en el cine de terror que lo convierte en el terreno perfecto para las óperas primas. Quizá sea su libertad formal, su bajo coste relativo o esa tradición casi punk de lanzarse a rodar con más ideas que medios. De Sam Raimi con Posesión Infernal a Robert Eggers con La Bruja, el género ha servido como carta de presentación para cineastas con voz propia. En España también lo hemos visto, de Paco Plaza a Jaume Balagueró. En ese contexto se mueve La casa en el árbol, una película que no solo quiere asustar, sino dejar claro que su director tiene algo que decir.

La casa en el árbol supone el primer largometraje de Luis Calderón, cineasta sevillano que venía del mundo del cortometraje (como Sabbat) y del videoclip, y que ahora irrumpe en el largometraje con una propuesta audaz, un slasher con corazón, atmósfera y una reflexión sobre el trauma. La película tuvo recorrido en festivales internacionales, incluyendo el Horror Fest de Utah, donde fue reconocida como Mejor Película Internacional, además de su paso por el Festival de Cine Europeo de Sevilla.

Desde el principio queda clara una cosa, esto no es un encargo ni un ejercicio de estilo. Calderón entra en el género con intención autoral.

Si alguien se acerca a La casa en el árbol esperando un slasher clásico tipo Viernes 13, conviene recalibrar las expectativas desde el primer minuto. Sí, la película maneja códigos reconocibles del género, violencia, amenaza, cierta estructura de acecho, pero los combina con otros registros más incómodos y menos evidentes. Lo interesante no está tanto en lo que muestra como en lo que sugiere, la figura de la superviviente se construye desde una herida profunda, la amenaza adquiere un peso más simbólico que físico y el conjunto apunta hacia un conflicto que trasciende lo puramente narrativo. En ese cruce de caminos, la película se aleja del slasher tradicional y se acerca a un terror más creativo, aunque sin desprenderse del todo de sus raíces.

La casa en el árbol (Luis Calderón)
La casa en el árbol (Luis Calderón)

El director, creador del movimiento PXXR CINEMA («el cine de los pobres»), defiende un cine democratizado y accesible, rodado con recursos limitados pero con una ambición artística clara. «Queremos que los jóvenes sientan que hacer una película también está a su alcance«, declaró Calderón, quien levantó la producción de manera independiente junto a su equipo.

La casa en el árbol funciona… pero no siempre en el espectro que uno espera. Como slasher, cumple de forma irregular, hay violencia, hay amenaza y una estructura reconocible, pero evita el ritmo frenético y la acumulación de muertes como motor principal. Donde realmente encuentra su terreno es en la atmósfera, en el uso del entorno natural como elemento narrativo y en un conflicto más íntimo que atraviesa todo el relato, apuntando además a una dimensión más profunda de lo que aparenta en un primer vistazo.

La película busca construir su horror no solo desde lo externo, sino también a través de una capa más simbólica que deja entrever una lectura social interesante, aunque no siempre fluya con total naturalidad dentro del conjunto. El guion apunta a más de lo que termina de concretar, y esa cierta indefinición, junto a una estructura fragmentada y algunos pasajes que se sienten menos desarrollados, puede generar una ligera sensación de desorientación. Aun así, el trabajo de Sandra Escacena aporta un anclaje emocional sólido, sosteniendo la historia incluso cuando su ambición por ir más allá del género provoca pequeños desequilibrios en el ritmo y en la integración de sus distintas ideas, algunas de ellas tan sugerentes como imperfectamente desarrolladas.

La casa en el árbol (Luis Calderón)
La casa en el árbol (Luis Calderón)

Con todo, hay algo que sigue funcionando a su favor, la intención. Se percibe una voluntad clara de hacer un terror distinto, de añadir capas y de no conformarse con lo evidente, aunque eso, en una ópera prima, sea un arma de doble filo. El resultado es una obra desigual pero con personalidad, más interesante que plenamente efectiva, que se siente como un primer paso prometedor aunque desordenado; no tanto una gran película de terror, sino el indicio de que su director podría llegar a firmar una muy buena si logra canalizar mejor todo lo que quiere contar.

No obstante La casa en el árbol merece una oportunidad, especialmente para quienes disfrutan del terror que se arriesga a salir de los caminos más transitados. No es una película perfecta, pero sí honesta en su intento de ofrecer algo distinto dentro del género, y eso ya la hace interesante. Para los fans del terror español y del fantástico con inquietudes, aquí hay una propuesta que, con sus luces y sombras, invita a descubrir a un director con voz propia al que conviene no perder de vista.

La casa en el árbol (Luis Calderón)
La casa en el árbol (Luis Calderón)

SINOPSIS

Ale (Sandra Escacena) regresa al bosque de Zeanuri un año después de presenciar la extraña muerte de su pareja, caída desde una cabaña suspendida a más de 20 metros de altura. Convencida de que no fue un accidente, vuelve para enfrentarse a aquello —o alguien— que habita entre los árboles.

TRAILER