Deathwoods (Jake Kopronica y Deryk Wehrley)
Deathwoods (Jake Kopronica y Deryk Wehrley)

En un panorama saturado de “elevated horror” y terror prestidigitador — donde los sustos se esconden tras metáforas densas y planos contemplativos—, Deathwoods aparece como un machetazo directo al plexo solar de la nostalgia. La película, codirigida por Jake Kopronica y Deryk Wehrley, nace con una declaración de intenciones cristalina: rescatar el grindhouse de los 80, empaparlo de sangre, buenos efectos especiales a la antigua usanza y devolvernos la alegría culpable de ver a un asesino despachar adolescentes con la imaginación de un chef hibachi. Y —spoiler sin sangre— lo consigue con una mezcla sorprendente de cariño por el subgénero slasher

El proyecto vio la luz gracias a una campaña de micromecenazgo donde los fans podían incluso comprar la experiencia de aparecer como cadáver. La financiación colectiva, lejos de ser un truco de marketing, guía el ADN del film: Deathwoods está hecha por fans para fans. Kopronica —quien coescribe, produce y hasta se reserva un papel secundario— y Wehrley —maestro de los FX artesanales— se rodean de cómplices habituales del circuito independiente como el director de foto Jaren J. Lewis y el productor Scott Conner.

Deathwoods (Jake Kopronica y Deryk Wehrley)
Deathwoods (Jake Kopronica y Deryk Wehrley)

El equipo mantiene la post‑producción en California, pero rueda en bosques de Kentucky, exprimiendo cada dólar en localizaciones naturales que respiran humedad y óxido. Nada de drones 8K bañados en color grading neón: aquí la cámara olfatea el barro y la niebla en planos subjetivos que huelen a cinta Betamax olvidada en un trastero. 

El argumento no reinventa la rueda, y ahí reside parte de su encanto: un grupo de amigos — la scream queen Felissa Rose de Campamento Sangriento y el camaleónico LC Holt de You’re Next — llega al bosque para un fin de semana de acampada con la intención de sacar a un colega de su depresión post ruptura emparejándolo con otra chica del grupo. Una leyenda local sobre un trampero caníbal se transforma rápidamente en realidad y la escapada degenera en carnicería. Si eso suena sospechosamente familiar es porque lo es, y Deathwoods lo abraza sin vergüenza: los directores homenajean los tropos slasher.

Deathwoods (Jake Kopronica y Deryk Wehrley)
Deathwoods (Jake Kopronica y Deryk Wehrley)

La Quema (The Burning) cimentó la figura del asesino traumatizado que retorna al campamento para cobrarse venganza; Madman abrazó la mitología rural; Mil gritos tiene la noche (Pieces, de nuestro querido Juan Piquer Simón) celebró la violencia absurda con desparpajo hispano‑americano. Deathwoods recoge esos tres pilares pero muta su foco temático hacia la amistad tóxica y la cultura de la stream‑fama instantánea.

Deathwoods es un cóctel molotov lanzado contra la apatía del terror corporativo. Respira el mismo aire que The Burning, Madman y Pieces, pero exhala un humo nuevo impregnado de ironía digital y trauma generacional. Puede que no convenza a los puristas del “terror elevado”, pero quienes anhelen vísceras prácticas, aroma a celulosa quemada y la sensación de alquilar una cinta prohibida en 1983 encontrarán aquí su parque temático. 

A ver cuando lo podemos ver por estos lares con cerveza fría, luces apagadas y gritando “¡Corre, insensato!” a la pantalla.

SINOPSIS

Un trágico suceso ocurrido hace 20 años dejó marcado a un pueblo de Tennessee. Las leyendas locales sobre aquella horrible noche siguen atormentando al pueblo. Un grupo ignora las advertencias y se va de acampada a esos bosques, sólo para enfrentarse uno a uno a los fantasmas del pasado.

TEASER