
Si el flower power tuvo un lado oscuro, Jim Van Bebber decidió encenderle una linterna industrial directamente en la cara. The Manson Family (2003) es un viaje bastardo y lisérgico al corazón de la contracultura rota, una película que parece filmada a mordiscos y montada a pulso, mezclando formatos, histeria colectiva y mala vibra setentera. No es un biopic: es un mal viaje hecho celuloide. Aquí van sus claves.
Hoy te recuerdo esta película, una de las mejores que jamás se han rodado sobre este inefable hecho de la crónica negra mundial.
Charles Manson, fallecido el 19 de noviembre de 2017 y su Familia parece que siempre están de actualidad. Novelas como Las Chicas de Emma Cline, la película Manson’s Lost Girls (2016) o la serie Aquarius volvieron a resucitar el interés por la figura de Manson y sus crímenes.
En El Primo te vamos a descubrir uno de los mejores filmes, a nuestro parecer, que se han rodado sobre la iconica figura de Manson, sus andanzas y sus horribles crímenes.
ANTECEDENTES
Hace algunos años por el centro de la capital madrileña existía una pequeña tienda que se dedicaba a la venta de películas de importación en DVD. No me acuerdo del nombre pero era un sitio bastante interesante ya que disponían de títulos de todo tipo y genero bastante difíciles de conseguir. Eso si, los precios oscilaban entre los 15 a los 60€. Uno de ellos me llamo potentemente la atención, se trataba de “The Manson Family – La Familia Manson” del director underground estadounidense Jim Van Bebber.
Tras realizar una pequeña investigación en internet y ver varios trailers decidí pagar los 30€ del ala ya que el DVD era de importación de USA. Veremos porqué.
La película propone un marco metanarrativo: somos testigos de una especie de “documental interno” que entrevista a los antiguos miembros de la “Familia” de Manson mientras reconstruye, en saltos temporales, el ascenso de ese líder carismático-psicópata, la desintegración de los valores hippies, el giro hacia la violencia y el asesinato en masa que todos conocemos.

EL DIRECTOR
El realizador es un oscuro y terrorista director norteamericano que en nuestro país es (des)conocido por su opera prima, la violenta Deadbeat at Dawn (Gore en las calles), un explotation film de finales de los 80 sobre un líder de una banda que deberá luchar contra todos tras la muerte de su novia a manos de sus subordinados. No es una cinta destacable pero ya apunta las nihilistas maneras del director.
Van Bebber es uno de esos creadores que se ha mantenido fiel a sus principios, al que odias o amas y cuyas cruentas y potentes imágenes no dejan indiferente a nadie. En su filmografía podemos encontrar dos interesantes cortos Roadkill: The Last Days of John Martin (1994) sobre la vida y milagros de un asesino en serie y el más interesante “My Sweet Satan (1994)” que nos cuenta el día a día de un grupo de aburridos, descerebrados y drogadictos jóvenes de la White Trash americana, adoradores de Satán cuyo único fin es la destrucción y la muerte. También ha dirigido varios videos de grupos como Pantera (Revolution is my name) y Skinny Puppy entre otros.

LA PELÍCULA
El proyecto no nació de un encargo macizo, sino de la obsesión del propio Van Bebber. Comenzó en torno a finales de los 80, su producción se dilató durante más de una década, con parones, problemas de financiación, cambios de formato, hasta llegar a su versión definitiva en 2003.
Ese “rodaje interrumpido” añade al film su carácter irregular: algunas escenas lucen más crudas, otras más paródicas, lo cual puede frustrar al espectador tradicional pero encaja como parte de su mosaico estilístico. Esta licencia permite que la película no solo cuente los asesinatos de Manson, sino que se adentre en su legado simbólico de mal, caos y cultura pop distorsionada.
La cinta está dividida en tres acciones diferentes:
– La historia de Manson y sus seguidores, desde sus comienzos hippies hasta el cruento desenlace final con la muerte de Sharon Tate.
– Entrevistas ficticias (aunque no lo parezca) a diferentes integrantes de la Familia Manson y personas relacionadas con los acontecimientos que se narran.
– Una acción actual en la que un grupo de jóvenes de la basura blanca (al estilo de My Sweet Satan) se dedican a follar, drogarse y destruir todo lo que encuentran a su paso hasta una matanza final en la que están involucrados el grupo de televisión que realiza las entrevistas sobre la Familia Manson.

Dejando atrás las otras historias paralelas, la parte que narra toda la línea vital de la Charles Manson y su Familia es por supuesto la más interesante y la que da sentido entero a toda la película. The Manson Family se centra en los seguidores de Manson, su ascenso y caída a los infiernos. La figura de Manson (que interpreta Marcelo Games, el cual guarda un parecido enorme con el susodicho) es meramente un catalizador de la locura colectiva que él genera y que, como el cuadro de Goya, crea unos monstruos que son imparables en su búsqueda de sangre, muerte y destrucción.
Esta rodada de una manera febril, rabiosa, alucinada, violenta, con mucha fuerza bruta, con un estilo muy de los 70, desgarrador y directo. Os aseguro que bien podría haber pasado por una grabación lisérgica de la época, con una excelente fotografía que refleja el espíritu de la época y nos transmite toda la locura de la historia, amén del excelente trabajo de montaje.
Uno de los elementos que más me atrapa de The Manson Family es su estilo retro-explotación: Van Bebber filma con mezcla de formatos (Super 8, vídeo analógico, filmaciones caseras…) lo que le da una textura casi documental vintage, como si encontráramos fragmentos perdidos de la época de los asesinatos.

El resultado es visualmente incómodo: grano, sacudidas de cámara, plano-contraplano que no busca “ver bonito”, sino generar inquietud. La música también se aprovecha de ese registro underground, sin pulido hollywoodiense, lo cual refuerza la sensación de que estamos viendo algo marginal y peligroso.
En cuanto al guion, Van Bebber evita la cronología cómoda: no es un “desde los primeros días hasta la redada final” lineal, sino que resalta momentos-clímax, entrevistas que rompen la cuarta pared, testimonios que parecen reales. Esa fragmentación narrativa (admitida por críticos) le da al film un tono de collage, de película de culto que exige al espectador poner piezas.
Seremos testigos de la creación de la Familia Manson y su inicial etapa de alegría hippie, orgias en el campo y triposos viajes en busca de la comunión con la naturaleza. Poco a poco la inofensiva ideología hippie se convertirá en un infierno de destrucción y locura que termina devorándose a si mismo. Impagable la parte final de los asesinatos de Sharon Tate y compañia. En el final de la cinta las tres historias confluyen dando sentido a la misma y destruyendo, literalmente, la pantalla. Todas las imágenes atraviesan tu retina para no abandonarla jamás.

LA FIGURA DE MANSON
La representación de Manson no es la de un monstruo de feria caricaturesco, sino la de un manipulador infecto que transforma la contracultura hippie en secta asesina, y cuyo eco -la fascinación por el mal- sigue vigente. En la película se pone el foco en la banalidad de su atractivo y su magnetismo ominoso. Reconoce su legado como figura pop-oscura más que como simple criminal.
Aunque el actor no es un Manson ampliamente “guapetón” ni cercano al estereotipo glamouroso, la construcción del personaje refuerza la idea de que el mal puede venir revestido de comunidad, de música, de libertad sexual —valores seductores que Manson corrompió.

CONCLUSIÓN
Jim Van Bebber sabe plasmar a la perfección la locura que impregna a los protagonistas, les abre el cerebro y te la muestra tal y como es. A todo esto contribuye de una manera poderosa la interpretación de los actores, los cuales se funden literalmente con sus personajes dando un nivel de enfermiza realidad al filme. El director utiliza todos los medios que tiene a su alcance sin refinar y sabe aprovecharlos muy bien. Es un viaje alucinatorio directo a la locura que salpicaba la cabeza de esos alegres hippies. Van Bebber es un digno heredero del Richard Kern más outsider, de hecho, en cierta parte del metraje aparece el corto You Killed Me First!
En definitiva, un director con las ideas muy claras. Una película que está por encima de toda clasificación y lógica, difícil de ver pero agradecido en su visionado. Yo me confieso fan fatal de este pedazo de carne fílmica.
Para los fans del terror extremo, la explotación y la historia real-convertida-en-película, The Manson Family funciona como puente entre documental, cine underground y horror psicológico. Es una obra que demuestra que se puede abordar un caso tan mitificado como el de Manson desde un ángulo más visceral que académico.
Además, sirve como testimonio de cómo un cineasta “de culto” puede transformar la limitación (presupuesto reducido, rodaje largo, formato mixto) en estética deliberada.
Si quieres ver algo cómodo, bonito y brillante… esta no es tu película. Pero si te pica la curiosidad por un enfoque crudo, sucio, que mezcla la fascinación por el mal, el retro-cine, la experimentación formal y el terror que nace del mundo real… entonces te invito a sumergirte en The Manson Family. Como siempre, te recomiendo verla con los ojos bien abiertos y el estómago medio preparado.
Una historia que no te dejara indiferente y como reza la voz en los titulo de crédito finales «Think about it, think about it...»









