
Hay películas que no se ven: se experimentan. No responden a lógica narrativa ni buscan cerrar tramas con moño. En vez de eso, nos sumergen en atmósferas densas, oníricas, a veces hasta pesadillescas. Son títulos que flotan entre géneros, mezclan folk horror con surrealismo, misterio con humor negro. Piensa en Messiah of Evil (1973), con sus supermercados malditos y su estética de sueño lúcido; The Hourglass Sanatorium – El Sanatorio de la Clepsidra(1973), que convierte el tiempo en una trampa barroca; o Valerie and Her Week of Wonders (1970), donde la pubertad se transforma en un delirio vampírico.
A esa genealogía de lo inclasificable pertenece Litan (1982) – La Cité des spectres vert, una joya francesa dirigida por el iconoclasta Jean‑Pierre Mocky. Una cinta que respira a través de su niebla, que baila al ritmo de un carnaval mortuorio, y que se ríe –con sorna– de la ciencia, la muerte y los rituales humanos. Es hora de redescubrir esta ciudad espectral y sumergirse en uno de los títulos más desconcertantes (y fascinantes) del cine europeo de culto.
Joya del cine fantástico francés, una película inclasificable en todos los sentidos. Litan (1982) está realizada por el actor francés reconvertido a director Jean-Pierre Mocky. Fue galardona con el premio al mejor guion en el Festival Internacional de Sitges y con el premio de la crítica en el extinto Festival de Avoriaz del mismo año.
Nos encontramos ante un filme que mezcla terror, ciencia ficción y parapsicología a partes iguales. Surrealista, inclasificable, y aterradoramente bella así es esta película que jamás llego a estrenarse en España.
El estilo visual de Litan coquetea con Kafka: casas talladas en la roca, calles laberínticas y una niebla perpetua que cubre los cuerpos y oculta rostros. Según fans, su atmósfera es “folk horror surrealista con algunas de las vibraciones más inquietantes en mucho tiempo”. La localidad parece viva, casi hostil, y cada plano subraya que aquí la lógica no manda: los gusanos disolviendo cadáveres, médicos obsesionados por resucitar muertos y rituales que cortan la voz –literal y figuradamente– desafían lo racional.

Toda la película, aunque mantiene una cierta estructura narrativa clásica, está rodada como si fuera una pesadilla, una bella pesadilla que envuelve a la protagonista Nora desde el primer fotograma hasta el último. Litan produce en el espectador la misma desconcertante sensación que impregna tu cerebro inmediatamente después de despertar y recordar lo que acabas de soñar. En todas las imágenes del filme está presente esa neblina onírica que tiñe cada escena, esos personajes que aparecen y desaparecen, esa melodía que nunca cesa de sonar, arquitecturas imposibles y lugares inexplicables.
Litan fue rodada con la inestimable ayuda de los habitantes del pintoresco pueblo francés de Annonay y supone un punto de inflexión en la pintoresca y ecléctica cinematografía (comedia, drama, thriller) de su realizador Jean-Pierre Mocky. Con Litan Mocky encara directamente el género fantástico pero de una manera peculiar e inusual. Se nota mucho la mano de uno de sus guionistas, el americano afincado en Paris Scott Baker, el cual era experto en géneros de ciencia-ficción, terror y fantasía.
SECUENCIA
Mocky aliña la pesadilla con dosis de humor siniestro: la operación de perros para extirpar sus cuerdas vocales es un golpe grotesco de ironía; también hay mofa de festividades muertas, médicos charlatanes y la histeria colectiva. Dioses menores de una costumbre que salta al absurdo, pero deja ver la crítica de Mocky a los rituales, a las instituciones y a la manipulación del poder sobre la muerte.

Litan se acerca a filmes de corte similar como El hombre de mimbre o la magnífica Amenaza en la sombra de Nicolas Roeg, pero al final la película se erige como una obra intensamente única, toda una rara avis de los años 80.
Si bien es cierto que Litan no es una obra de terror propiamente dicha, los mecanismos internos de su narrativa y las diferentes situaciones que se nos muestran acaban trasladando al espectador los terribles arquetipos de las peores pesadillas que hayamos podido experimentar. Esas de las que te despiertas empapado en sudor frío y que tras recuperar tu cordura tempo espacial das gracias a Dios por que todo haya sido un sueño. Sin duda una magnifica, cautivadora y onírica película que apela directamente a lo más profundo de nuestra psique. Una autentica obra de culto olvidada.

POR QUÉ VERLA HOY
- Ícono de cine de autor europeo: Mocky, lejos del mainstream, controla todo el proceso creativo; Su sello personal es un rasgo de cine independiente total.
- Visualmente hipnótica: gGracias a la neblina, los lugares de rodaje y los coloristas intermitentes.
- Desafía expectativas: Toca clásicos del terror y el folk-horror, pero con un ojo irónico y transgresor.
- Reflexión sobre vida y muerte: Mezcla festivos rituales con experimentos morbosos; más allá del terror, propone preguntas filosóficas maquilladas de pesadilla.
IMÁGENES






COMO SE HIZO

SINOPSIS
Litan (1982), un pequeño pueblo alojado entre las montañas de la Francia profunda, oculta un terrible secreto entre las aguas subterráneas de sus misteriosas cuevas. Una pareja de turistas que pasa unos días entre sus enigmáticas gentes, llevará a cabo una improvisada investigación hacia la verdad que esconden sus rituales paganos de adoración a los muertos.







