Treevenge (Jason Eisener)
¿Qué te parecería si en una época tan maravillosa, tan llena de alegría y amor como la Navidad se llenará de sangre y muerte? Y si te dijera que todo ese sangriento caos esta provocado por nuestros queridos árboles navideños cansados de ser arrancados de sus bosques, de ser utilizados como objetos inanimados, usados vilmente para luego tirarlos como basura al contenedor de la calle, esperando una muerte lenta, secándose poco a poco y todo por una estúpida costumbre sin sentido.
Treevenge es uno de esos cortos que parecen una broma privada entre amantes del gore… hasta que te das cuenta de que funciona como una mini-película perfectamente engrasada. Dirigido por el canadiense Jason Eisener, el corto parte de una idea tan absurda como brillante: ¿y si los árboles de Navidad se hartaran de ser talados y decidieran vengarse? A partir de ahí, Eisener despliega una orgía de sangre, vísceras y humor negro que dinamita cualquier imagen edulcorada de la Navidad. La gracia está en cómo el corto adopta la estructura de un slasher clásico, pero sustituyendo al asesino enmascarado por árboles asesinos, en una sátira tan cafre como sorprendentemente coherente.
Jason Eisener, conocido por su tráiler falso para el proyecto Grindhouse de Tarantino y Robert Rodríguez y que después se estrenaría con la interesante y también sangrienta Hobo with a Shotgun con nuestro llorado Rutger Hauer como protagonista en toda una odisea de sangre, splatter, escatología sexual y comedia negrísima.
Treevenge sobresale por su capacidad para transformar un elemento tan inocente como los árboles de Navidad en criaturas vengativas y aterradoras. El cortometraje comienza con un enfoque sombrío, mostrando el proceso de tala de los árboles como un acto cruel e inhumano, casi comparable a una masacre. A través de la perspectiva de los árboles, Eisener crea empatía hacia estas víctimas inesperadas, logrando que el espectador cuestione la tradición navideña de utilizar árboles naturales para la decoración. Esta representación, aunque grotesca y exagerada, subraya temas relacionados con el ecologismo y el respeto hacia la naturaleza.
La narrativa también se beneficia del estilo visual distintivo de Jason Eisener, quien emplea una combinación de colores saturados y una cinematografía que recuerda a las películas de explotación de los años 70 y 80. Los efectos prácticos de Treevenge merecen una mención especial, pues combinan el gore caricaturesco con un diseño de criaturas sorprendentemente efectivo. Las expresiones y sonidos de los árboles aportan una dosis de humor oscuro, creando una mezcla de risa y horror que mantiene al público cautivado.
La atmósfera del cortometraje se complementa con su música, que no solo incluye el tema de Holocausto Caníbal, sino también una serie de melodías navideñas utilizadas de forma irónica. Este contraste entre lo festivo y lo macabro refuerza el tono del cortometraje, que navega hábilmente entre la sátira y el horror. El final, una orgía de violencia y caos, actúa como una catarsis para los árboles y una advertencia simbólica para los humanos, llevándose al extremo la premisa inicial de que cada acción tiene consecuencias.
Rodado con pocos medios pero muchísima mala leche, Treevenge destaca por su creatividad artesanal: efectos prácticos exagerados, montaje acelerado y una violencia tan cartoon que roza el Looney Tunes splatter. Eisener no solo parodia la iconografía navideña, sino también cierta culpa ecológica contemporánea, retorciéndola hasta convertirla en un festival gore sin complejos. El resultado es un corto que se ha ganado estatus de culto, habitual en maratones navideños alternativos y festivales de género, y que demuestra algo fundamental: a veces, el mejor espíritu navideño viene envuelto en sangre falsa, ramas afiladas y una carcajada incómoda.
Treevenge no solo es un tributo al género de terror, sino también una declaración creativa que utiliza la Navidad como telón de fondo para una crítica incisiva y llena de humor negro. Es una obra imprescindible para los fanáticos del terror que buscan algo fresco y fuera de lo convencional.
Si quieres llenar tu espíritu navideño a tope dale al play y disfruta de este sangriento y original corto.
Las Navidades son unas fechas de paz, amor y alegría, de compartir con los tuyos, pero a los pobres árboles navideños arrancados a la fuerza de su lugar de nacimiento no les hace mucha gracia, y en esta ocasión se van a tomar una justicia muy sangrienta.
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