The Thing in the Basement (Richard Taylor)
En los años 70, el cortometraje de terror vivió una época dorada en la sombra: piezas baratas, rodadas en súper 8 o 16 mm, que nunca aspiraban a salas comerciales pero servían como campo de pruebas para jóvenes directores, laboratorio de efectos especiales caseros y combustible para las sesiones de medianoche en convenciones y cineclubs. En plena resaca del boom del horror de finales de los 60 y antes de que el VHS democratizara el consumo doméstico, estos cortos eran pasaporte a un submundo creativo donde lo importante no era el presupuesto, sino las ganas de asustar o incomodar. Entre esas joyas escondidas surge The Thing in the Basement (1973), dirigido por Richard Taylor: una parodia sci-fi con alienígena, meteorito y partida de póker que, con humor absurdo y espíritu underground, se convirtió en leyenda de sótano y sobrevivió gracias a fanzines y recopilatorios en VHS.
En 1973, un tal Richard Taylor —no confundir con el actual mago de Weta Workshop— rodó un cortometraje de ciencia ficción casera con aroma a parodia: The Thing in the Basement. Era la típica pieza que no nacía para salas comerciales, sino para circular por convenciones de fans y proyecciones privadas, en plena era del super-8 y el 16 mm doméstico.
La trama, tan absurda como encantadora, era un gancho perfecto para un público de culto: un meteorito se estrella en el sótano durante una partida de póker… y dentro trae un alíen. Un choque de géneros (y de copas) que, en menos de diez minutos, mezclaba tensión absurda, diálogos improvisados y efectos que hoy nos arrancarían una sonrisa cómplice.
Parte de su mini fama inicial se debe a que apareció reseñado en Cinemagic, una revista de culto para cineastas amateurs y frikis de los efectos especiales. Allí convivía con tutoriales de maquillaje, planos de naves espaciales y reseñas de otros cortos igual de imposibles. En un mundo sin internet, esta era la red social de los creadores caseros.
Con el paso de los años, el corto parecía destinado al olvido… hasta que en 1985 se incluyó como segmento dentro de la antología en VHS Fright Show, junto a otros títulos como Illegal Alien, Nightfright y Dr. Dobermind. El empaquetado lo salvó de la desaparición y lo presentó a una nueva generación de videocluberos ochenteros.
En los créditos de Fright Show, por fin, quedó clara la autoría: Richard Taylor como director del segmento “The Thing in the Basement”. Y así, una pieza de cine amateur setentero encontró su sitio junto a rarezas ochenteras en estanterías de alquiler.
The Thing in the Basement nunca tuvo estreno oficial, ni pasó por festivales de renombre, pero forma parte de ese archivo invisible que solo sobrevive gracias a coleccionistas, revistas fanzine y recopilatorios caseros. Su rareza lo convierte en conversación obligada en foros como r/ObscureMedia o en convenciones para amantes de lo raro.
Richard Taylor quizá no buscaba hacer historia, pero su corto de 1973 ha resistido medio siglo a base de encanto, desparpajo y una cadena de rescates improbables. Un meteorito cayó en un sótano ficticio… y acabó convirtiéndose en una pequeña estrella del cine de culto.
Un grupo de jugadores de poker se reúne en un sótano (ese lugar clásico del suspense). De repente, un meteorito cae… y no solo eso: dentro lleva a un alienígena que pone patas arriba la partida.
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