
Hace ya un tiempo que se cumplió el centenario del nacimiento de Saul Bass, legendario diseñador gráfico norteamericano que fue el artífice de una nueva era del cine norteamericano, no solo con sus magníficos carteles de cine, sino al encubrir a los tirulos de crédito de las películas a la categoría de pequeñas obras de arte. Antes de su llegada los estudios de Hollywood no prestaban excesiva atención a los títulos de crédito, relegando estos a simples imágenes funcionales sin ningún valor narrativo. Fue Saul Bass, que consiguió aunar en su estilo corrientes artísticas tan interesantes como el arte modernista, el expresionismo, el constructivismo ruso o la escuela Bauhaus, el que viera el potencial de las secuencias iniciales de crédito y explotara todo su potencial hasta límites insospechados, creando un legado y una corriente que dura hasta nuestros días.
Sería Otto Preminger quien dio a Bass su primera oportunidad con la película de El hombre del brazo de oro (1955), toda una declaración de intenciones que le abriría las puertas para trabajos con otros realizadores como Stanley Kubrick (en Espartaco), Robert Wise (West Side Story), Edward Dmytryk (La gata negra), John Frankenheimer (Plan diabólico) o Martin Scorsese en su última etapa (Uno de los nuestros a Casino). Pero sin duda seria su colaboración con el genio del cine Alfred Hitchcock la que pondría su nombre en los libros de historia del cine. Con el británico realizo los carteles y títulos de crédito de películas tan importante como Vértigo (1958), Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959) o Psicosis (1960). En esta última se rumorea que la escena más importarte de la película, la de la ducha, fue en realidad ideada y rodada por el mismo Bass, pero eso es otra historia.
VÉRTIGO TÍTULOS DE CRÉDITO
Ya por cuenta propia Saul Bass dirigió algunos interesantes cortometrajes, con Why Man Creates (1968) ganó un Oscar, y un único e interesante largometraje de ciencia ficción que con los años se convertiría en una obra de culto, Sucesos en la IV fase.
Sucesos en la IV fase es una película hija de su tiempo, los años 60 y 70, compartiendo ese peculiar estilo de las producciones de esa época con títulos tan destacados como Fahrenheit 451 (François Truffaut, 1966), El planeta de los simios (Franklin J. Schaffner, 1968), 2001: Un odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1969), Naves misteriosas (Douglas Trumbull, 1972), Almas de metal (Michael Crichton, 1973) o La amenaza de Andrómeda (Robert Wise, 1971), película con la que comparte un cierto enfoque científico de los hechos narrados a lo largo del metraje.
SUCESOS EN LA IV FASE INICIO
Si algo define a Sucesos en la IV fase es su capacidad para convertir el diseño gráfico en narrativa pura. Saul Bass, acostumbrado a trabajar con imágenes simbólicas y composiciones audaces en sus títulos de crédito, trasladó esa misma filosofía al largometraje. Cada plano de la película parece un storyboard viviente, donde las hormigas no son simples insectos, sino protagonistas de un thriller científico visualmente hipnótico. Es como si Bass hubiera tomado prestado el estilo de los thrillers psicológicos de Hitchcock, con los que tanto colaboró, y lo hubiera aplicado a un guion de ciencia ficción. El resultado es una película que, aunque modesta en recursos, es monumental en ambición: un ejercicio de estilo donde el minimalismo se convierte en virtud.
El guion fue escrito por Mayo Simon, especialista en libretos de ciencia ficción como Atrapados en el espacio, Mundo futuro o la serie de televisión Man from Atlantis. En realidad el guion no es la parte fuerte de la película, lo que realmente hace inigualable este filme son las magníficas que Bass y el documentalista Ken Middleham crean al rodar la transformación de las hormigas en una raza inteligente. Son totalmente hipnóticas, y de un carácter altamente hiperrealista presentándonos un mundo propio, el mundo de las hormigas que luchan por sobrevivir y se enfrentan como fríos y calculadores alienígenas a todos los desafíos planteados por el equipo de científicos humanos.
Sucesos en la IV fase es una obra minimalista pero llena de un poder visual inconmensurable, con una serie de imágenes surrealistas y lisérgicas que se quedan impregnadas en la retina de los espectadores y que nos enfrentan a ese nuevo mundo, desconocido hasta ahora por nosotros, el mundo de las hormigas como especie inteligente que lucha por su supremacía en el planeta. Impresionante la escena en que miles de hormigas rinden sentido homenaje a sus compañeras caídas en combate. Totalmente indescriptible y de un poder narrativo pocas veces igualado en el cine.
SUCESOS EN LA IV FASE FUNERAL
Existe un final alternativo, perdido, en el que Saul Bass nos muestra el fatídico final al que la humanidad ha de enfrentarse en su batalla contra la inteligencia de las hormigas.
El final alternativo de Sucesos en la IV fase, ese que Bass rodó pero que nunca se incluyó en la versión definitiva, no solo es un easter egg para fans, sino una pieza clave para entender la película. En plena Guerra Fría, la idea de una inteligencia colectiva (las hormigas) que amenaza con destruir a la humanidad resonaba con los miedos atómicos de la época. ¿Era Bass haciendo una alegoría del comunismo? ¿O simplemente explorando el miedo a lo desconocido? Lo fascinante es que, como en los mejores relatos de Philip K. Dick, la ambigüedad es parte del mensaje. El final perdido no cierra la historia: la abre a interpretaciones, como debe ser en cualquier obra que se precie de ser de culto.
EL FINAL PERDIDO
En un momento en el que el cine de ciencia ficción se obsesiona con los efectos digitales y los presupuestos estratosféricos, Sucesos en la IV fase recuerda que el verdadero terror no necesita CGI, sino ideas. Películas como Annihilation (2018) o The Empty Man (2020) deben mucho a este enfoque: usar lo sugerido, lo implícito, para generar incomodidad. Bass demostró que con un guion sencillo, una fotografía ingeniosa y una premisa audaz se puede crear algo que trascienda su tiempo. Y eso, en el cine, es más raro que encontrar una hormiga con título universitario.
Toda una obra de culto indescriptible y atemporal que todo buen cinéfilo está obligado a ver.
PÓSTER ALTERNATIVO

SINOPSIS
En una remota parte del desierto de Arizona las hormigas han tomado conciencia de sí mismas debido a un extraño fenómeno cósmico y firman la paz entre sus diferentes especies. Esto les llevará a combatir a cualquier depredador que amenace su territorio, entre los que se encuentra el ser humano. Primera y única película de Saul Bass, el afamado diseñador gráfico y genio de los títulos de crédito.








