
El género de terror y la música no han tenido una relación muy fructífera en cuanto a películas se refiere. A la memoria me vienen dos clásicos atemporales, que se encuadran más dentro del fantástico, como son la maravillosa e iconoclasta The Rocky Horror Picture Show o la mesmerizante e hipnótica El Fantasma del Paraíso del Maestro Brian de Palma. Y ya dentro del terror en si mismo tenemos la maravillosa Satán, mon amour, toda una delicia satánica sobre un pianista frustrado con el gran Alan Alda como protagonista. Y si ya nos queremos meter en el Heavy Metal tenemos esas maravillas cutrosas y ochenteras como son Muerte a 33 rpm (esta no tan cutre), Black Roses, Rock ‘n’ Roll Nightmare o Hard Rock Zombies. Nada serio la verdad, ha tenido que ser el realizador norteamericano Gaelan Connell con su última película Art of a Hit el que le de un tono más sombrío y serio a la asociación entre rock y terror. Definida como un thriller de terror musical que evoca la nostalgia del rock de los 90, pero con un giro oscuro y macabro.
Art of a Hit es la segunda película dirigida por Connell, quien coescribió el guion junto con Charlie Saxton, quien también actúa y produce. La película fue filmada en la pintoresca región de Dordogne, Francia, utilizando un castillo de mil años de antigüedad como escenario principal. Esta elección de locación no solo aporta autenticidad a la atmósfera de la película, sino que también subraya el tema de la decadencia y el olvido que permea la narrativa.
La historia sigue a Ryan, el líder de una banda de rock que alcanzó la cima del éxito en los años 90, pero que ahora lucha por mantenerse relevante en la industria musical. Cuando un excéntrico productor llamado Charlie Dupont invita a la banda a grabar un nuevo álbum en su chateau en Francia, la oportunidad parece ser la última esperanza para revivir su carrera. Sin embargo, a medida que las tensiones dentro de la banda aumentan y las expectativas sobre el éxito del álbum se intensifican, los integrantes se dan cuenta de que enfrentan peligros que van más allá de los problemas normales de la industria musical.

Draper y Saxton han citado su amor por la escena del rock de finales de los 90 y principios de los 2000 como una influencia clave en la creación de Art of a Hit. La película no solo utiliza una banda sonora original de la banda indie Jets to Brazil, sino que también incorpora elementos visuales y temáticos que evocan la cultura de la música de esa época. Esta mezcla de nostalgia y horror se convierte en una exploración del miedo a la irrelevancia y la lucha por mantener la identidad artística en un mundo que rápidamente deja atrás a sus ídolos del pasado.
El uso del chateau como escenario refuerza el sentimiento de aislamiento y decadencia, haciendo eco de películas clásicas de terror gótico, pero con un enfoque moderno y musical. La elección de este lugar no es casual; el castillo actúa casi como un personaje más, con sus antiguos muros guardando secretos que amenazan con destruir a la banda desde dentro. La película ha sido comparada con otros híbridos de horror y música como Green Room (2015), pero se diferencia al centrarse más en los aspectos psicológicos y sobrenaturales que en la violencia explícita.
Art of a Hit promete ser un filme interesante dentro del género de terror, especialmente para aquellos que tienen una afinidad por la música rock de los 90. Al fusionar elementos de horror psicológico con un homenaje a una época icónica de la música.
SINOPSIS
Un grupo de rock que alcanzó la fama en los años 90 lucha por recuperar su relevancia una década después. Aceptan la invitación de un excéntrico productor para grabar un nuevo álbum en un antiguo castillo en Francia, pero pronto descubren que enfrentan fuerzas oscuras que amenazan no solo su música, sino también sus vidas.








