THE BATTERY
THE PITCHER.-
Estás con una panda de colegas y conocidos, tranquilamente, echando una pachanguita al béisbol y de repente se desata un apocalipsis zombie. Tripas everywhere, colegas hechos pedazos y piés para que os quiero… Problema: el único que se ha salvado y te acompaña no sabes ni cómo se llama. Con el tiempo constatas dos cosas; una, que es un poco llorica y se ha quedado en estado de shock, y dos, que se llama Mickey. Tú te llamas Ben, tienes un par de huevos como campanos y si no fuera por tí, ya estaríais muertos.
Básicamente este es el argumento. Dos semi-desconocidos que huyen de los zombies y se las tienen que apañar para soportarse. Uno de ellos se ocupa de las cosas serias: a saber, matar zombies, buscar transporte y evitar que os coman. El otro vive enchufado a su walkman, sus pitis y recuerdos de una vida que no volverá.
El primer plano es el resumen perfecto: Mick escucha su música en esos cascos retro-molones mientras Ben se ocupa de un zombie escondido en la casa que estaban «revisando».
Y como en algún momento dice Ben: «hay que funcionar como una batería», recargándose continuamente y sustituyendo los electrones/problemas ganados por los que se pierden; estableciendo así una relación de continuidad que les permita sobrevivir eternamente, o lo máximo posible.
Pero no.
THE 12-6 CURVEBALL vs. THE SLURVE.-
Por los fotogramas y el trailer, que seguro que ya habéis visto, supongo que ya tenéis claro que no estamos ante la típica película de zombies; de hecho, lo más seguro es que al fanático del sub-género este tipo de películas le pongan de mala hostia, zombies los justitos y más como nexo narrativo de la historia principal que como lucimiento para el departamento de maquillaje (no me entendais mal, el maquillaje está de puta madre pero no es el plato fuerte de la película).
Si hay que ponerle una etiqueta podríamos denominarla como película indie de zombies, ya sabéis, bajo el apelativo de «indie» puedes colocar desde una paja mental de Soderbergh a otra paja mental como fue BELLFLOWER (la que por cierto comparte más de una cosa con THE BATTERY). Lo importante y lo que mueve el guión es la relación que se establece entre ellos, como a pesar de necesitarse el uno al otro para seguir vivos no se pueden ni ver, y por mucho que lo intenten la tensión va a tener que estallar en un momento u otro.
THE CATCHER.-
El responsable de semejante experimento es el director debutante JEREMY GARDNER, el cual bajo su aspecto de hipster peligroso esconde un talento innato para darle la vuelta a conceptos manidos del género del terror para reconducirlos a lo que él quiere contar (ya tiene experiencia como escritor /actor en una curiosa película llamada THE BAGS). Rodeado por un grupo de amigos, como el productor y director de fotografía (increíble, por cierto) Christian Stella, el actor y productor Adam Cronheim (Mike el quejica) y una selección musical de lo más curiosa, Gardner se las apaña para ofrecernos una de las propuestas más curiosas en lo que llevamos de año.
Tiene algunos peros, claro, como ciertos diálogos más que forzados, el abuso de la música como hilo conductor (si lo haces hazlo con una cierta coherencia) y un final más que previsible. Aún así la recomiendo como un soplo de aire fresco dentro del estancadísimo ambiente del cine de terror.
[youtube SxhJsUurwsc]











