MadS (David Moreau)
El cine de terror ha demostrado ser uno de los géneros más innovadores y transgresores del panorama cinematográfico, sirviendo como vehículo para explorar nuevas formas de narrativa y lenguajes visuales. A lo largo de su evolución, ha desafiado los límites de la representación al abordar los miedos colectivos y personales con una libertad que otros géneros no suelen permitirse. Desde el uso de efectos prácticos y digitales hasta la inmersión psicológica en las emociones más primitivas, el terror ha sido un terreno fértil para la experimentación formal y temática. Este género no solo se limita a asustar, sino que reflexiona sobre cuestiones sociales, políticas y filosóficas, utilizando el miedo como catalizador para contar historias innovadoras. Películas como MadS (2024), dirigida por David Moreau, continúan esa tradición, incorporando técnicas cinematográficas como el plano secuencia, una narrativa alucinante y una exploración profunda de la psique humana en el contexto del consumo de drogas y la paranoia contemporánea.
Por otro lado el cine de terror francés tiene una rica tradición, desde el New French Extremism hasta el reciente auge de directores como David Moreau. En su última entrega, MadS, Moreau explora temas contemporáneos como el consumo de drogas entre los jóvenes, la paranoia y la claustrofobia, todo bajo la lente innovadora de una película filmada en una sola toma. En esta crítica, desentrañamos las características más impactantes de este terror psicológico que se presenta como una pesadilla alucinante.
David Moreau, conocido por su trabajo en Them (2006), regresa con MadS, una película visualmente ambiciosa. Rodada en una sola toma, la película fue capturada en cinco días con apenas cinco tomas. Esta técnica narrativa da lugar a una sensación constante de tensión, un recurso que obliga al espectador a estar en el mismo espacio emocional y mental que los personajes. El hecho de que no haya cortes visibles amplifica la ansiedad y la claustrofobia que se desarrolla a lo largo del filme. La cinematografía a cargo de Philip Lozano es clave para mantener el ritmo y la intensidad visual en este formato de toma única.
La película fue rodada con un equipo de producción francés, destacando el diseño de producción de Rabeir Ourak y el vestuario de Frédéric Cambier, cuyos detalles visuales refuerzan las temáticas de confusión y pérdida de identidad. La banda sonora, a cargo de Nathaniel Mechaly, agrega otra capa de intensidad emocional al guion de Moreau, que también dirige.
Uno de los puntos más interesantes es cómo Moreau juega con la percepción de la realidad. La droga que consume el protagonista no solo distorsiona su visión, sino también la nuestra como espectadores, sumergiéndonos en un torbellino de imágenes inquietantes y secuencias desconcertantes. Esta combinación de terror psicológico con un enfoque surrealista crea una experiencia cinematográfica que va más allá de los sustos convencionales.
MadS aborda varios temas contemporáneos de manera visceral. El uso de drogas entre jóvenes es uno de los hilos conductores de la historia. Romain no busca más que una noche de diversión, pero se ve envuelto en una experiencia traumática donde la línea entre el consumo recreativo y las consecuencias destructivas se desdibuja rápidamente. Este elemento resuena con los miedos actuales sobre las sustancias experimentales y su capacidad para causar daño mental irreversible.
La paranoia y la vigilancia también juegan un papel importante en la narrativa. Moreau introduce el concepto del “panóptico moderno”, donde la vigilancia constante y la sensación de ser observado exacerban el miedo. Esta sensación se refleja en la actuación de Milton Riche, cuyo personaje lucha no solo contra los efectos de la droga, sino contra la sensación creciente de que está siendo perseguido, ya sea por figuras misteriosas o por su propia mente.
Uno de los mayores logros técnicos de MadS es su formato de una sola toma. Este enfoque no solo es un desafío logístico, sino que intensifica la inmersión del espectador. La cámara sigue a Romain a lo largo de su pesadilla sin interrupciones, lo que refuerza la sensación de estar atrapado en una realidad distorsionada de la que no puede escapar. La decisión de rodar en este estilo eleva la película de ser un simple thriller a una experiencia cinematográfica envolvente.
Este uso de una sola toma crea una atmósfera claustrofóbica, ya que los personajes parecen no tener escapatoria, ni de los espacios cerrados ni de su propio estado mental. Las secuencias en el baño y el ascensor son ejemplos perfectos de cómo Moreau utiliza el espacio reducido para aumentar la tensión dramática.
Las interpretaciones en MadS son cruciales para sostener la trama, especialmente dado el formato de una sola toma. Milton Riche destaca como Romain, logrando transmitir el deterioro mental del personaje mientras mantiene un aura de vulnerabilidad. Laurie Pavy, que interpreta a Ana, ofrece una actuación que ha sido comparada con figuras icónicas del terror como Toni Collette en Hereditary. La química entre los personajes, combinada con la dirección precisa de Moreau, hace que las interacciones se sientan auténticas y emocionalmente cargadas.
Sasha Rudakova, en el papel de la misteriosa mujer que Romain recoge en la carretera, aporta una presencia inquietante que desencadena los momentos más perturbadores del filme.
MadS se presenta como una de las películas de terror más innovadoras del año, no solo por su enfoque temático, sino también por su ejecución técnica. David Moreau demuestra una vez más su habilidad para manejar el terror psicológico, explorando las ansiedades de la juventud moderna con respecto a las drogas, la vigilancia y la pérdida de control.
Rodada en una sola toma, MadS es una experiencia cinematográfica envolvente que deja una marca imborrable en el espectador, impulsada por actuaciones memorables y una cinematografía impresionante. Una película que no solo aterroriza, sino que también invita a reflexionar sobre los peligros de las drogas y la fragilidad de la mente humana. Estrenada en el Festival de Sitges y pronto disponible en la plataforma Shudder, MadS es una visita obligada para los fanáticos del horror que buscan una historia fresca y visualmente impactante.
La trama sigue a Romain (interpretado por Milton Riche), un joven de 18 años que, tras consumir una droga experimental, se sumerge en una noche de caos surrealista. El punto de inflexión ocurre cuando recoge a una mujer herida en la carretera, quien de manera perturbadora comienza a autolesionarse dentro del coche hasta morir. A partir de ese momento, Romain es arrastrado a una espiral de violencia y paranoia, sin poder discernir qué es real y qué es producto de su “mal viaje” (bad trip).
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