Como nos gusta la serie b (sin pretensiones) y como nos gusta, aún más, si nos ofrecen un banquete de tripas y desmembramientos. Sí, eso es 13 EERIE, un festival de gore con el único objetivo de hacernos pasar un buen rato y olvidarnos de «remakes», directores con el ego por las nubes y películas con significados ocultos y mensajes subliminales. En menos palabras: pura diversión. Y si eso es lo que os apetece (¿y a quién no de vez en cuando?), bienvenidos seáis.
Nos vamos a situar en una isla. Una isla aislada del mundo y abandonada hace muchos años. Años atrás era conocida por ser una base semi-secreta donde el ejército estadounidense, supuestamente, realizada ejercicios para incrementar la agresividad de sus soldados y someterles a pruebas físicas inhumanas. Realmente el objetivo era otro: crear un super-soldado que actuase movido por una única premisa: la rabia. ¿Y qué suele pasar con este tipo de lugares?, pués que a algún lumbreras se le ocurra llevarse a un grupo de gente (joven) y dejarles a su suerte rodeados de experimentos fallidos y homicidas. Es una especie de regla de oro en películas como esta….
Aquí los tentempiés, digo protagonistas, son un grupo de 6 estudiantes, su profe y el habitual colgado que se ocupa del mantenimiento de lo que queda en la isla (un fumetilla: muerto seguro…). ¿La excusa?, llevar a cabo una labor de campo sobre estudios forenses en circunstancias menos cómodas de lo que se esperan. El profe, muy chulo él, ha distribuido por la isla 3 cadáveres para que los estudiantes, separados convenientemente en grupos de 2, realicen sus análisis y convertirse en el ojito derecho del profe. Y como es bien sabido que cuando separas a un grupo de chavales en un bosque chungo del carajo, lo suyo es que los bichos/zombies/criaturas de rigor decidan despertar de su «sueño» y dedicarse en cuerpo y ¿alma? a destripar a los susodichos. Let the slaughter begin!
13 EERIE sale bien parada del brete, bastante bien, y ello debido a 3 factores:
1.- El amor y la devoción que el director debutante (Lowell Dean) pone en el empeño. En alguna entrevista ha reconocido abiertamente su pasión por el género, y que tenía claro lo que quería hacer desde un principio. No hay giros inesperados, no hay desvíos argumentales sin sentido y no hay ninguna empatía en el guión hacia los personajes. Ofrece lo que promete: zombies y gore. Punto pelota. Sin pretensión alguna que no sea la de alegrarle el día a los aficionados.
2.- El gore en sí. Muy salvaje, muy bruto y sometido a un ritmo implacable que, sobre todo a partir de la 2ª mitad, nos deja pegados al asiento en busca de la siguiente animalada. Y lo mejor, sin rebuscar las situaciones. Dentelladas, decapitamientos, aperturas en canal…el lote completo de muertes brutales a manos de seres brutales.
3.- La presencia de Katharine Isabelle (GINGER SNAPS y, sobre todo, AMERICAN MARY). A pesar de que el director prescinde de darles cuerpo a los personajes, es inevitable que la presencia de alguien con el magnetismo y la fuerza de Katharine consiga hacerse con la pantalla en cada uno de los segundos que sale. Y más aún cuando la volvemos a ver con un bisturí en la mano y sus ovarios por bandera. Poco a poco se está convirtiendo en una actriz de referencia dentro del género, y nos alegramos MUCHO.
En definitiva: la película perfecta para reconciliarnos con la serie b zombie y, de paso, pasar un rato estupendo de terror visceral y directo.
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