ESTRENOS DE TERROR

Backrooms – Del creepypasta al cine

Backrooms (Kane Parsons)

El 12 de mayo de 2019, un usuario anónimo de 4chan subió una imagen: un pasillo con alfombra amarillenta, luces fluorescentes y paredes monótonas. Junto a ella, un texto advertía: «Si no tienes cuidado y haces un ‘noclip’ fuera de la realidad en el lugar equivocado, terminarás en los Backrooms, donde solo hay el olor a alfombra húmeda, la locura del mono-amarillo, y seiscientos millones de millas cuadradas de habitaciones vacías». Así nació uno de los creepypastas más virales de la década, un fenómeno que ahora da el salto al cine de la mano de Kane Parsons, un director de solo 20 años, y la productora A24, llega a los cines el 29 de mayo de 2026.

Parsons, conocido en la red como Kane Pixels, tenía solo 16 años cuando subió su primer cortometraje de The Backrooms a YouTube en 2022. Con herramientas como Blender y After Effects, logró crear una atmósfera de found footage que acumuló millones de vistas y convirtió un meme de internet en un universo narrativo. Su serie de videos, inspirada en la estética de los espacios liminales y el concepto de kenopsia (la sensación de inquietud ante lugares que deberían estar llenos pero están vacíos), capturó la esencia del terror psicológico contemporáneo, el miedo a lo familiar distorsionado.

THE BACKROOMS

La premisa oficial es relativamente sencilla (y engañosa): una terapeuta investiga la desaparición de un paciente que ha entrado en una dimensión extraña más allá de la realidad . Esa dimensión son los Backrooms, un laberinto infinito de espacios aparentemente normales, oficinas, pasillos, almacenes, pero completamente deshumanizados.

El reparto incluye nombres potentes como Chiwetel Ejiofor, Renate Reinsve o Mark Duplass , lo que ya indica que esto no es solo un experimento viral llevado al cine: hay ambición narrativa.

Pero ojo el tráiler sugiere que, aunque haya más estructura y personajes, el misterio sigue intacto. Nada de explicarlo todo. Y eso, en tiempos de lore sobreexplicado, es casi revolucionario.

Si has visto el tráiler y has sentido una incomodidad difícil de explicar, bienvenido al club. Eso tiene nombre: espacios liminales.

Backrooms (Kane Parsons)

Son lugares de transición, pasillos, aeropuertos vacíos, centros comerciales cerrados, que pierden su función habitual y se convierten en algo inquietante. No porque haya algo, sino porque no debería estar pasando nada ahí… y sin embargo pasa. El concepto se popularizó en foros como Reddit y TikTok, donde usuarios compartían fotos de lugares que «sentían mal».

Backrooms bebe directamente de esa estética: moquetas infinitas, luces fluorescentes que zumban, arquitectura absurda. Todo parece familiar, pero mal. Como si alguien hubiera recreado la realidad de memoria… y se hubiera equivocado en los detalles.

Aquí la película conecta con una tradición que va desde Cube hasta Skinamarink, pasando por el terror arquitectónico de Silent Hill. Pero también con algo más contemporáneo: la cultura de internet.

La adaptación de un fenómeno digital al cine siempre es un riesgo. El creepypasta original de los Backrooms se basaba en la colaboración colectiva, usuarios de internet expandieron el universo con «niveles» y entidades, pero la esencia era la ambigüedad. Parsons, sin embargo, apuesta por un thriller psicológico con estructura narrativa clásica. La pregunta es: ¿logrará mantener la esencia inquietante de lo que no se muestra?

El tráiler sugiere que sí, planos largos de pasillos interminables, luces que parpadean, sonidos ambientales opresivos. A24, conocida por su enfoque arriesgado, parece entender que el verdadero horror aquí no es el gore ni los jumpscares, sino la sensación de estar perdido en un lugar que no debería existir, pero que reconoces.

Backrooms no es solo una película, sino un síntoma cultural. Representa cómo el terror contemporáneo ya no necesita vampiros ni fantasmas: basta con la distorsión de lo cotidiano. Si triunfa, podría abrir la puerta a más adaptaciones de fenómenos digitales, pero también plantea un dilema: ¿puede el cine industrial capturar la esencia de lo viral sin perder su alma?

Mientras esperamos el estreno, una cosa es clara: Kane Parsons ya ha logrado algo extraordinario. Sin estudios de cine, sin conexiones en Hollywood, convirtió una obsesión adolescente en un fenómeno global. Y ahora, con solo 20 años, redefine lo que significa ser un director de terror en el siglo XX.

Backrooms (Kane Parsons)

SINOPSIS

Una terapeuta investiga la desaparición de un paciente que ha entrado en los llamados Backrooms, una dimensión paralela formada por espacios aparentemente cotidianos pero infinitos y perturbadores. A medida que se adentra en ese laberinto sin lógica, la realidad empieza a desdibujarse y el peligro deja de ser solo físico para volverse profundamente psicológico.

TRAILER

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